DONNA CRUZ
El señor Spoti tenía la cabeza echada hacia atrás, por suerte no podía ver el agujero en su cerebro, pero sí podía ver cada gramo de este alrededor de la silla. Era como si un globo lleno de pintura roja hubiera reventado. Así se había acabado el infiel, ahora me preocupaba que yo fuera la siguiente.
Jerry volteó hacia mí, parecía que el arma no pesaba en su mano sino más bien era una extensión de él. Sus ojos oscuros se clavaron y me sentí intimidada, había algo en la manera en la q