ELIOT MAGNANI
Ese día no llamé a mi ayudante para que me llevara a ningún lado, usé el auto de Luca, contra su voluntad, y llegué a la comisaría. Cristine me había pedido que usara algún disfraz, pero me negué. No planeaba esconder mi rostro y no dejaría que levantaran denuncias a mi nombre. Salí del auto y vi con mi habitual desagrado a cada persona que entraba y salía de ahí, hasta que por fin mi mirada se encontró con el pelirrojo de la puerta. El parche que cubría su ojo le daba un toque esp