CRISTINE FERRERA
Me acomodé en el sofá, intentando estar lo más derecha posible e inspiré profundamente.
—Eliot Magnani, prometo amarte y respetarte, prometo estar contigo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte nos separé —dije mis votos con todo mi corazón y sin dejar de verlo a los ojos, aunque los míos comenzaron a llorar—. Tal vez lo mejor es que separemos nuestros caminos y aprendamos a vivir así, pero… no quiero, no puedo. Ya lo intenté una vez