CRISTINE FERRERA
Cuando llegué a casa era demasiado tarde. Subí cansada por el elevador y al abrir la puerta había un profundo silencio, todos estaban en sus habitaciones y algunos juguetes se encontraban desperdigados por el piso. Entonces alcé la mirada hacia la sala, en el enorme sofá se encontraba Eliot, dormía incómodo, con la cabeza colgando del respaldo.
Me acerqué lentamente, parecía tan cansado, sus esfuerzos por crear algo nuevo después de que perdió la empresa de su familia lo estab