CRISTINE FERRERA
—¿Estás segura de que los cargos que le echaron encima no son reales? —preguntó Jimena mientras caminábamos juntas, detrás de Berenice y Sloane, quienes se dividían entre ver cosas para la boda y cosas para los bebés.
—¡Cristine! ¡Mira esta cunita para tu bebé! —exclamó Berenice señalando la que se encontraba en el aparador de una tienda cercana—. ¡Vamos a verla!
Sin esperar a que contestara, la pelirroja y la rubia entraron al local, haciendo repiquetear la campanilla.
—No esto