DARÍO RINALDI
Entré a mi departamento, ese hoyo oscuro que parecía tan frío y carente de vida hasta que… Cristine aceptó vivir aquí con los niños. Tuve que suplicar bastante, pues su confianza en los hombres era casi nula después de todo lo que había vivido.
El día que Cristine entró por primera vez a mi salón, fue imposible no prestarle atención. Parecía vulnerable y confundida, además de que era ilógico negar que era una chica muy hermosa, y joven para tener ya tres hijos, pero cuando supe q