LUCA MAGNANI
Me aferré con ambas manos a la cortina, intentando que no se cerrara, cuando pensaba levantarla, una patada en la corva me hizo hincarme.
—Has sido todo un problema desde que te presentaste a mi casa… —dijo Jerry detrás de mí, me tomó por el cabello y me azotó la cabeza contra la cortina, haciendo que la visión se me nublara por un momento y el estruendo calara en mis oídos. Sabía que, si soltaba la cortina, si no la levantaba, no podría salvar a Berenice—. No pensé que esto sería