ELIOT MAGNANI
—Leonardo… —susurré su nombre mientras me acercaba con cautela, sin saber bien cómo arreglar las cosas.
—¿Te fuiste por mi culpa? —preguntó en un susurro, recargando su mejilla en el borde mientras sus deditos rascaban la pared y su mirada se clavaba en el piso—. ¿Nos abandonaste porque te dije todas esas cosas feas? ¿Te fuiste por mi culpa?
—No fue por eso… —contesté y tenía miedo de acercarme y que él saliera corriendo como aquella vez—. No quise ausentarme tanto tiempo de uste