ELIOT MAGNANI
No estuve consciente de cuánto tiempo pasé dormido, descansar por fin en una cama que no fuera la de la celda, con el tibio cuerpo de Cristine a mi lado, fue suficiente para que pudiera dormir todo lo que no había dormido en ese tiempo. Abrí los ojos lentamente y me removí en la cama, haciendo que las sábanas y las almohadas liberaran su dulce aroma, pero mi mano no encontró su cuerpo.
Era sorprendente como en segundos cada uno de mis músculos se tensó y una descarga de adrenalin