SLOANE D’MARCO
Mientras terminaba mi dictamen donde afirmaba que el comportamiento de Eliot Magnani, mi paciente, estaba resultando contradictorio y parecía ajeno a su personalidad y psique, mi padre tocó a la puerta de la habitación un par de veces, dándome oportunidad de cerrar mi computadora antes de que él entrara.
Giré sobre mi asiento y me quité las gafas, tallando mis ojos cansados por la luz de la pantalla antes de dirigirme a él.
—He notado a Brian algo retraído… ¿todo está bien? —pr