ELIOT MAGNANI
Las noticias del motín en el hospital se volvieron distantes con el tiempo y sentía la presión de todo lo que había pasado en estos días. Cerré los ojos por un momento antes de salir del auto y dirigirme a la entrada.
Dejé mis pertenencias en una canastilla: identificaciones, las llaves de mi auto, todo. La seguridad del hospital había aumentado y no me sorprendía. La enfermera que me iba a guiar me tomó por sorpresa. Se trataba de Carla, la mujer enamorada de Luca.
—Señor Magna