ELIOT MAGNANI
Mi mano se posó en su vientre, aún no parecía haber nada ahí, pero mi corazón se aceleró y no pude evitar abrazarla y esconder mi rostro en su cuello por la emoción. Los reporteros no dejaban de preguntar si habíamos vuelto a estar juntos, si íbamos a revocar el divorcio o volvernos a casar, pero en lo único que podía enfocarme era en la cara de mis hijos, ver a su madre sobre mi regazo, en un momento cargado de romance y cariño, parecía levantar el anhelo y la emoción en sus cora