—¿No vayas a decirme que ya quieres dejarlo? —pregunto mientras volvemos a sentarnos.
—Noooo, para nada —dice mirándose las uñas.
Lo conozco y estoy seguro de que está pensando en mandarlo todo al carajo, porque se está cansando, algo muy normal en él; las novedades amorosas le duran una semana. Estoy impresionado por todo el tiempo que ha estado con Vico. Un récord.
—Vamos a buscarlo. —Me levanto y empiezo a salir de la habitación. —Muévete, idiota. —Tomo a Julián del braz