Me quedo mirando al conductor, el mismo con el que hablé con anterioridad.
—Oraré el doble por ti, hermano. —Lo ignoro y vuelvo a mi coche, lo enciendo y salgo del área de descanso.
Mientras conduzco, observo de reojo a Awa, la madre de mi hijo, la mujer que me enloquece y me apasiona a partes iguales.
¿Podremos estar juntos algún día? Porque en este momento, dejando a un lado la situación con Vico y la locura que se le ha ocurrido. Ella, ante el mundo, es su esposa y yo solo