—¿Cómo que puso una queja? —Awa se acerca a mí y acaricia mi cara. —Lo siento, no quería golpearte, es solo que tengo mala puntería. —Por fortuna, no lo quería porque si no, en este momento no estaría tan tranquilo.
—La queja dice que yo interferí en su relación matrimonial y que su esposa y él están en desacuerdo con la forma en la que ejerzo mi profesión, pero no explica nada más. —Awa se sienta sobre la cama y yo me inclino frente a ella. —Creo que tienes que hablar con tu hermana, sol