Reflexiono sobre la manera como se viste, igual que si estuviese en un cuento de hadas, como una verdadera princesa, y eso de alguna extraña manera me empieza a encantar.
—Ahora cuéntame lo del acoso, ¿cómo sabes todo eso de ella? Ni siquiera tienes tiempo para seguirla. —Eso es verdad, pero tengo dinero y lo he estado utilizando para asegurarme de que se encuentra bien.
—Solo la seguí el día que nos vimos en el restaurante y he decidido no hacerlo más. Ya has visto que soy mejo