El calor me recibe de golpe; estamos en primavera, aunque se siente como si el verano estuviera a la vuelta de la esquina.
—¿Awa? —Llego a casa y me encuentro con un escenario de un romance increíble. Parece sacado de una comedia rosa, de esas que tanto le gustan a ella.
Awa sale de la habitación y trago con fuerza; está increíble; tiene el cabello recogido, su cara maquillada a la perfección y lleva puesta una bata dorada y semitransparente.
Puedo ver la silueta increíble de su