CAPÍTULO 2: SUPLICÁNDOLO
PUNTO DE VISTA DE MAEVE
Introduje los dedos, jadeando por el estiramiento, por el sonido sucio y húmedo que producía.
"¿Como esto?"
“Más profundo. Imagina que es mi polla. Gruesa. Dura. Abriendo tus piernas, llenándote hasta que no puedas pensar.”
“Oh, Dios…” Mi cabeza cayó hacia atrás, mis caderas se balanceaban contra mi mano.
“Me aceptarías tan bien, ¿verdad? Mi niña buena. Me dejarías follarme este coñito apretado cuando quisiera.”
“¡Sí! V, necesito…”
—¿Qué necesita