Capítulo treinta y seis.
El móvil vuelve a sonar, haciendo que la pantalla se encienda sobre la mesa. No necesito inclinarme a ver para saber de quién se trata.
Estiro el brazo y la rechazo con el botón de bloqueo.
—¿Seguiras haciendo la ley del hielo?
Miro a Loan y me encojo de hombros. Él niega con la cabeza y se lleva su taza de cafe a la boca. Hoy el día no ayuda para nada debido a que hay fuertes tormentas, por eso ambos decidimos venir a una bonita cafetería a hablar. Hacía tiempo que no compartíamos algo los dos