Capítulo cincuenta y seis.
Dos personas besándose.
Una cabaña.
Boston.
Un arma.
Cabello negro.
La voz de Jessica.
—¡Sam!
Unas ruedas chillar.
Ahogando un grito, abro los ojos como platos y mi cuerpo se impulsa hacía delante de manera automática. Busco aire, mis pulmones me comprimen a tal punto que duelen.
Respiro entrecortadamente. ¿Que sucedió...? Parpadeo, confundida, acostumbrando a mis ojos a la poca luz que hay. Junto las cejas y mi cabeza comienza a palpitar dolorosamente, causando punzadas. Frunzo los labio