Me moví y me abalancé sobre Brisa, quien seguía gritándome. Mi loba se cernía sobre ella mientras ella yacía en el suelo temblando de miedo.
—¡La mataré si no nos dejas ir! —les grité y se detuvieron.
—¡Esta es su realidad! —Brisa siseó furiosa—. Mírala, sabía que tuvo una aventura con el tío de Caí hace mucho tiempo, por eso planearon un ataque a nuestra manada —ella chilló con su voz estridente mientras yo me alejaba tambaleándome de ella.
Me quedé congelada mientras ella se levantaba mirá