Rompí el beso y jadeé pesadamente. —Jason, llegaremos tarde —murmuré contra sus labios, pero él reclamó mis labios nuevamente.
Sus labios se separaron y su lengua acarició mis bordes. Me estremecí y lentamente le di entrada. Su lengua se deslizó dentro de mi boca y la acarició con la suya, lo que envió una corriente por mi columna.
Devoró mi boca mientras nuestras lenguas bailaban un tango. Hice lo mejor que pude para seguirle el ritmo, pero él dominó el beso.
Su mano libre se deslizó entre nue