Jason cortó la llamada y se quedó sumido en sus pensamientos.
—¿Estás bien? —pregunté suavemente mientras él asentía con la cabeza.
Jason puso su mano en mi frente comprobando mi temperatura. Parecía preocupado y sumido en sus pensamientos.
Me di cuenta de lo que estaba pensando. Tomé su mano en la mía y le hice mirarme.
—Me he recuperado y ya podía irme, por favor no te preocupes por mi —le dije, y me miró sorprendido porque leí su mente. Suspiró antes de llevar mi mano a sus labios y dejar un