Se inclinó y arrastró la lengua lentamente desde su clítoris hinchado hasta su apretado ano, lamiéndola a conciencia. Joelle gritó y empujó hacia atrás contra su cara. Ethan la comió como un hombre poseído: lametones largos y sucios, succionando su clítoris, follándola con la lengua y luego volviendo a meter dos dedos gruesos en su canal empapado. Los sonidos húmedos y lascivos eran fuertes mientras los metía y sacaba, curvándolos para acariciar su punto G con cada embestida.
—Estás tan jodidam