Abrí la puerta principal y entré, cerrándola suavemente detrás de mí.
Fui a la cocina y abrí la bolsa que me había dado. Dentro había una pequeña caja envuelta en papel brillante. Desaté la cinta y rompí el envoltorio, revelando una sencilla caja negra. La abrí con cuidado.
Dentro había una preciosa pulsera de plata. Tenía un pequeño dije en forma de flor, con un diminuto diamante en el centro. Era hermosa, igual que Victoria.
Caminé hasta mi habitación y me tumbé en la cama, mirando el techo.