A la mañana siguiente desperté sintiéndome inquieta y confundida. No podía dejar de pensar en Victoria, en la forma en que me había mirado, en cómo se había sentido su toque.
Caminé por mi habitación con la mente acelerada. ¿Qué me estaba pasando? Siempre la había visto como una amiga de la familia, alguien seguro y familiar. Pero ahora no podía dejar de pensar en ella de una forma que me hacía sentir culpable y excitada al mismo tiempo.
Intenté distraerme saliendo a correr, pero incluso mientr