Eva
Estaba tumbada en mi cama en mi diminuto apartamento cuando sonó mi teléfono. La pantalla se iluminó con el nombre de mi hermana.
Suspiré antes de contestar.
—Hola, Eva —dijo desde el otro lado. Su voz sonaba apresurada, como siempre—. Tengo que salir de viaje de negocios y Eric volverá muy tarde esta noche. ¿Puedes por favor ayudarme a limpiar el apartamento? Te pagaré más de lo habitual.
No era la primera vez que me lo pedía. Odiaba que extraños entraran en su casa, así que siempre me sup