Mira
Estaba en mi iPad cuando escuché un golpe en la puerta de mi habitación.
—Pasa —dije. Era mi papá.
—Mira, la fiesta es a las seis —dijo, apoyado en el marco de la puerta con su esmoquin perfectamente entallado—. Empieza a prepararte.
Puse los ojos en blanco de forma juguetona, pero no pude ocultar la sonrisa.
—Sí, señor. No querría avergonzar al CEO del imperio.
Él soltó una risita cálida y familiar.
—Nunca podrías avergonzarme, pequeña. Tu mamá y yo solo… nos gusta mostrarte el mundo