Sasha y yo nos miramos a la vez. Nikolái no acostumbraba a preparar una noticia de esa manera, y si decía que había algo que necesitábamos saber, era porque ya lo tenía confirmado. Sasha se inclinó hacia el teléfono, olvidándose por completo del reposo, mientras yo apreté los dedos sobre mi pierna.
—Papá, habla de una vez —exigió Sasha, con la impaciencia endureciéndole el rostro—. Si esto tiene que ver con Victoria, prefiero saberlo ahora y no dentro de cinco minutos, porque después de lo de l