ESMERALDA
Mi corazón ardía de odio y celos mientras miraba el rostro de la mujer frente a mí. Ella no era más que una simple sirvienta, alguien que nunca sería capaz de amenazar mi posición como Luna, pero sin importar cómo la mirara, parecía como si fuera alguien que estaba aquí para causarme problemas.
No podía ignorar la sensación de hundimiento que tenía en el corazón cada vez que miraba su hermoso rostro.
También era la mirada en sus ojos... podía notar que no era tan sumisa como pretendía