Maximiano, al ver a su esposa que se aproximaba con mirada perdida, le dio un beso en la frente a su hijo y lo bajó de su regazo, observó a su madre que estaba a su lado y exclamó.
—¡Mamá! Lleva a Max con sus primos y quédate con ellos, yo tengo que prestar apoyo para el rescate de Lin y su hermana.
Cecilia, con los nervios latentes por lo ocurrido, agarró a su nieto por una mano y con otro se aferró a su bastón y empezó a caminar hacia el interior de la mansión.
Maximino dio zancadas hasta lle