Una vez que se separaron, Isa le dedicó una sonrisa y se colocó otra vez la máscara, lo agarró de la correa y caminó hacia una puerta que estaba al frente del carro.
Al lado de la puerta había un pequeño lector de tarjetas que decía «Por favor, coloque su tarjeta de acceso en el lector, muchas gracias»
Isa sacó la tarjeta de invitación y la acercó a la pantalla. Luego lee en ella.
«Bienvenida Señorita Isa Santoro, nos complace recibirla por primera vez en este Club privado de BDSM, esperamos