—Suéltame —vociferó con los nervios de punta, al principio Stefany se aterrorizó, cuando percibió ese ligero y fresco aroma a cítrico, sus piernas temblaron.
—¡Tranquila! Ya que huyes de mí, está es la única forma que encontré para que hablemos —entró a la habitación y le paso seguro, la belleza que estaba frente a él tenía un aura embriagadora, desde que vive en la misma casa que ella, esos ojos color miel los tienen hechizado.
—¡Usted es mi jefe! ¿No entiendo por qué el atrevimiento de traerm