El domingo caminaron por la playa, entre juegos y caricias no se regresaron ese día, querían apreciar el amanecer desde la orilla de la playa.
En la madrugada salieron de la casa tomados de la mano y volvieron a la playa, sentados en una gran roca aparecieron las primeras luces visibles antes la salida del sol por el horizonte de mar.
Regresaron a la mansión cansada, Lindsey al pisar la casa subió directo a la habitación y se arrojó a la cama.
—No voy a la empresa, Freed que se encargara de ell