Mia suspiró, dejando caer las manos a sus costados mientras caminaba de un lado a otro como león enjaulado.
—No lo sé. —Admitió, con un tono que revelaba más cansancio del que ella misma quería mostrar. —Nuestra gente está rota, Deimos. Blood Moon está en pedazos, y Velkan no puede soportar más peso. Ahora esto... —Se interrumpió, apretando los labios. —Lo único claro es que no podemos permitir que Tarvos alcance a Aamon. Si logra negociar un pacto… las consecuencias serán desastrosas.
Deimos a