Capítulo 32
Demonio Lobo
Al día siguiente, la habitación estaba en penumbra, a pesar de que era de día, la atmosfera del lugar estaba cargada de tristeza y desilusión, lo que le daba al lugar una oscuridad infinita. Alanys se movía con rapidez, recogiendo las pertenencias de Amelia con manos temblorosas. Cada objeto que tocaba parecía cargar con un peso emocional, un eco de los momentos que Amelia había vivido en ese lugar. Alanys no podía soportar la idea de que las cosas de su amiga quedaran