Un par de meses más tarde.
Mia gobernaba nuevamente, aunque ahora con cicatrices que no recordaba haberse hecho. Seth había desaparecido, dejando solo un diario con una advertencia: "No es el final. Solo un respiro." Y Deimos miraba la nueva luna cada noche, preguntándose por qué le parecía tan familiar.
Mientras que, en las catacumbas, bajo el castillo, Astaroth sonreía, pasando un dedo sobre el filo de un cuchillo de hueso lunar.
—Pronto… —Susurró. —Todo comenzará de nuevo.
El primer año si