Tiana
Sus ojos se oscurecieron al instante, recorriendo lentamente cada centímetro de piel expuesta que acababa de revelar. Desde mi hombro desnudo, bajando por la curva de mi pecho, deteniéndose demasiado tiempo, antes de subir de nuevo para clavarse en los míos. El hambre estaba ahí, cruda, obvia, apenas contenida.
Se acercó más, un paso lento y pesado a la vez, cerrando la distancia restante hasta quedar justo frente a mí. Extendió la mano, sus dedos acercándose a mi piel desnuda, lentos y s