A tan solo un día de atrapar al maldito Dekel, me hallaba merodeando en los alrededores de un parque frecuentado en esta ciudad, traía ropa de civil, una camiseta ploma y jeans negros. Me encontraba cincuenta por ciento relajado y el otro cincuenta estaba desesperado, ya quería que el bastardo este trás las rejas.
Observé a las familias felices paseando por allí, eran las 18:30PM mi estómago gruñia, no había almorzado y mi sistema digestivo pedía comida, fui a un pequeño restaurante y mate el h