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VALLE GEDEÓN
Caminé sin detenerme, sin reconocer a nadie que se cruzara en mi camino. De todos modos, la gente se apartaba instintivamente del camino. Siempre lo hicieron. Había algo en mi expresión que les decía que no lo probaran.
Bien.
Porque hoy no tuve paciencia para los errores.
Cuando llegué a mi oficina, mi mandíbula todavía estaba apretada y mi mente aún más ruidosa de lo que debería haber sido. Eso... rara vez sucedía. No llevaba cosas así conmigo. Yo los manejé. Los terminé. Seguí