Capítulo 81. Cada cosa en su lugar.
La chica se quedó viendo a su padre, como un ciervo a quien las luces de un coche lo encandilan.
—¿Me vas a responder? —exigió su padre con firmeza.
Ella negó con la cabeza nerviosa, no se pudo contener y comenzó a llorar.
—De nada papá… de nada —pronunció de manera entrecortada, y sin esperar que siguieran interrogándola salió corriendo, sin mirar atrás.
—Algo está pasando con Zareli, Thalía, debes hablar con ella para ver si termina diciéndote algo —surgirió Zachary .
La mujer asintió y un