CRISTAL
Respiré hondo y ajusté mi expresión antes de hablar, asegurándome de que mi voz sonara suave y sincera mientras miraba a Sebastián y a sus padres.
—Creo que debería irme ya —dije con suavidad, ofreciendo una pequeña y cortés sonrisa—. Tengo una sesión de fotos temprano mañana y todavía necesito prepararme esta noche.
Amelia extendió la mano y me la tomó suavemente; sus ojos estaban llenos de calidez, lo que me ayudó a mantener mi dulce expresión. —Gracias de nuevo, querida —dijo en voz