Mundo ficciónIniciar sesiónThomas
Corro detrás de ella y la consigo a la mitad del pasillo; la tomo por la cintura y la acorralo en la pared dejándola sin aliento. ¡Dios, necesito controlarme!—No puedes entrar a mi despacho, invadir mi intimidad e irte como si nada —susurro sobre sus labios, controlándome a no devorarlos. —Dime algo, ¿tienes la costumbre de espiar a tus colegas en algo tan íntimo?—Solo a uno que no tuvo la sensatez de cerrar la puerta con llave si no quería que lo vieran,






