“Cuando se está herido, la rabia nos puede llevar a cometer errores que se lamentan”.
Valeria
Estaba furiosa, enojada, me sentía burlada y Darla me apoyaba en esta locura.
—Valeria, no me asustes, ¿qué sucede? —preguntó una vez interrumpí en su oficina como alma que lleva el diablo—. ¿Perdiste ante esa rata? No lo creo.
─Apenas ha iniciado el juicio y debo decir que hoy le di una buena patada, a los dos.
─¿Los dos?
─Su abogado. ¡Godoy! ─me mira sorprendida y casi
—¿Thomas?! ¿Cómo es posible?
─