La noche estaba fría y desolada, Aidan seguía contemplando el cielo estrellado, hasta que miro el reloj dándose cuenta de que eran las 10 de la noche, una vez más había ido a esperar por delante de la casa en donde estaba viviendo Olivia, pero todas las luces estaban apagadas - Quizás la mujercita ya está dormida - Murmuró el hombre, pero entonces se percató de la presencia de otro vehículo, un vehículo con el cual ya se había encontrado - No te rindes Fráncfort - Aidan se colocó ambas manos en