Antes del Alba
Ashven golpeó la puerta como si quisiera arrancarla de las bisagras. Un estruendo seco, contundente, que hizo vibrar hasta el marco de madera.
Ana se sobresaltó despertando asustada, pero no tuvo que pensar mucho para saber de quién se trataba. Ana sólo se hundió más en la cama y cubrió con todas las mantas al mismo tiempo.
-¡Vete a la mierda! -Gritó desde debajo del revoltijo de telas.
La puerta se abrió igual, sin esperar permiso, sin siquiera dudar. Ashven entró como una torme