Reencuentro
Se puso de pie y caminó hacia la puerta. La madera de esta se incendió con el toque de sus dedos y el fuego comenzó a alzarse en la habitación. Extendió las palmas a este y lo avivó provocando que aquel cuarto quedara completamente cubierto de fuego rojo.
Sus pies descalzos avanzaron por la fría piedra, calentando la superficie a su paso. Los gritos de fondo se fundían con el sonido del fuego crepitando, de las brasas y el humo. Por sus ojos rojos podía vislumbrar algunas figuras