Después de esa noche inolvidable Lucciano y Luggina volvieron a la mansión Lombardi.
Luggina durmió durante el trayecto a casa. Al llegar Lucciano bajó y la llevó en brazos a la habitación principal.
El entró y la dejó muy despacio en la cama.
" Hermosa, única, perfecta."
" Y es tuya, solamente tuya."
Se decía así mismo.
Fue al baño se duchó y vistió.
Bajó para ordenar el desayuno y llevarlo a la habitación junto con un lirio blanco.
Dejó la bandeja en la mesa de noche junto con una nota.
" Sur