Sin darse cuenta ya sus ropas estaban tirada por todos lados.
Miguel Ángel subió a Bianca a sus caderas, y está envolvió sus piernas en ella, mientras se devoraban en u apasionado beso.
Sus lenguas eran hambrientas por sentirse nuevamente.
Miguel Ángel camino con ella y la fue bajando en la cama cayendo el junto a ella.
Bianca jadeaba y casi gritaba su nombre, estaba nublada del deseo que sentía.
— ¡Aaaah! Miguel Ángel. Te amo te amo, mi amor.
Miguel Ángel besaba cada centímetro de su piel, mord