Luggina cerró los ojos hundiéndose en el más profundo de los sueños.
Al igual que Lucciano, estaba profundamente dormido.
Era un encuentro de almas.
Sintió como salió de su cuerpo, se levantó de su cama y se miró ahí acostada.
Lucciano vivió la misma experiencia, sintió salir de su cuerpo y mirarse dormir.
Salió de la habitación, bajó al jardín lleno de flores, el aire era perfumado por ellas, a lo lejos un resplandor blanco y brillante se acercaba, no distingue bien, era parecido a un ángel,